
Madrid, 16 de Mayo. 20.30 PM.
Hoy termina mi gira de tres semanas por España. Han sido días intensos donde aprendizaje y vivencias se mezclaron de forma perfecta. Es curioso observar la evolución energética de las ciudades, en este caso españolas: algunas crecieron, otras perdieron luz en su rumbo a la ascensión planetaria. Los que que me conocen saben que no me gusta hablar mal de nada ni nadie, a no ser que sea absolutamente necesario. Así que sólo nombraré las ciudades que crecieron, Barcelona, Valencia y Lorca. La ciudad condal ha cambiado mucho desde que impartiera yo el primer curso hace años. Una energía estancada desde hacía siglos que impedía el despertar masivo ha sido eliminada y ya no hay barreras hacia la luz plena. Lugares clave de la ciudad, fortalezas donde se dirimen las luchas entre el bien y el mal han sido tomadas por el bien. Por ejemplo la Sagrada Familia...
DE COMPRAS, SIN QUE SIRVA DE PRECEDENTE
Cuando enseño el primer nivel del curso Ascensión 144, muchos se sorprenden al descubrir que en las poblaciones que habitamos existen sitios de baja vibración donde se aconseja no ir. Como las discotecas o... ¡los centros comerciales! En función de la antigüedad, luz natural que entre, aglomeración de gente o vibración de las tiendas, la visita puede estar en amarillo o rojo, o sea puedes ir con precaución o ni se te ocurra entrar. Pero como no sólo de pan vive el hombre y debemos evitar la radicalización, pues que alguna vez no cumplas con las reglas espirituales para la correcta vibración de tus cuerpos físicos y astrales no significa que se acabe el mundo. Y como es mejor tener a una esposa contenta que tu estómago lleno, decidí pasar las úlitmas horas de mi estancia en España yendo "de compras". Ropa y regalos para mi familia. Sin más misterio. Aunque ya hace un tiempo estoy empezando a comprender, que cuando canalizas y puedes ver, sentir y escuchar a los seres de otras dimensiones paralelas a las humanas, como ángeles o hadas, hasta el más inofensivo paseo por el campo puede traer muchas, pero que muchas sorpresas...
PROTEGIDOS HASTA LOS DIENTES
Sí, así debemos entrar a estos lugares de baja vibración: huevos dorados alrededor; protección consciente en los tres puntos claves de nuestro cuerpo ("las esquinas de poder"); músculo alerta en las puertas de entrada a los cuerpos sutiles; invocación de nuestros protectores de otras dimensiones. Una vez iniciado todo el protocolo, sólo queda ir a hacer lo que fuimos a hacer, una frase tan simple y compleja al mismo tiempo. Si las personas que encarnan en la Tierra hicieran lo que han venido a hacer nadie estaría triste ni perdido, aunque a veces es imposible por el pasado cósmico que uno trae encima (ver Ascensión 144 Nivel 2).
El que previene empieza con buen pie. Como empiezas sueles terminar (como uno muere en esta vida, empezará la siguiente...), por lo que mis compras fluyeron como el agua de un vivo río aunque el paisaje que le acompañara no fuera el más propicio. Ninguna sorpresa, sobresalto, más allá de la normal vida de un médium y canalizador...
UNA VIDA DE PELÍCULA
Lo confieso. Mi vida es como una película, qué se le va a hacer. Desde que hace años se me presentaron unos seres "del cielo" físicamente delante de mis narices, y me dijeran que ellos querían mostrar su mensaje y ayudar a la Humanidad a través de mí, he visto tantas escenas de ciencia ficción... Uno de los conceptos que más me ha impresionado son las luchas entre el bien y el mal, bien entre brujos humanos o en el más allá a través de los primeros. Otro son los dones que me despertaron los seres y ángeles que llegaron a mi vida (bendito día...), que ahora yo despierto a mis alumnos. Por ejemplo si a mí hace 5 años me dicen que al tocar las manos de las personas, o cerrar los ojos y pensar en un nombre que digan, puedo saber todas sus vidas pasadas o los bloqueos que tiene en esta para crecer, o cualquier información que quiera extraer de su registro akáshico, me da un patatús. Si me llegan a decir que con mis manos iba a tocar la frente de las personas y se iban a desmayar paa despertar después completamente sanadas y alegres, me empiezo a reír a carcajdas. Si me llegan a decir que al cerrar los ojos y entrar en trance un ángel, (¡un ángel!) podría ingresar en mi cuerpo y hablar a través de él mientras cientos de personas escuchan atentas y cambian su vida, hubiera dicho ¡mamma mía!
Pero si alguien, mi primo o el mejor maestro espiritual de la India, me hubieran revelado que mi olfato despertaría hasta la quinta dimensión, pudiendo oler la vibración de TODOS los objetos y personas que nos rodean incluso a distancia, la verdad no sé que hubiera pensado... Pero así ha sido, y a pesar de canalizar ángeles o conectar con los registros para obtener todas las respuestas que anhele saber (¿Quién creó a la Humanidad? ¡Quién mató a Kennedy!), jamás pensé que a través del olfato se pudiera descubrir el nivel evolutivo de una persona. Pero se puede. Asi que cuando voy a un centro comercial, "de compras", huelo por todas partes la vibración. Al principio te mareas, luego te acostumbras, como todo...
Recuerdo las primeas veces que iba a un restaurante con mis nuevos dones recién estrenados. Mientras esperaba que sirvieran el plato de comida, veía los problemas de la gente, "sin querer". Unos no se amaban a sí mismos, otros no habían perdonado al ex-marido o padre, incluso veía como pensaban en la novia que acababan de dejar. Fascinante es el ser humano, sin duda.
AL FINAL, SORPRESA...
Todo fluía sí, una tarde relativamente tranquila, con la canalización de olores, problemas personales y obbservación de seres por todas partes. Pero normal al fin y al cabo para mí. Hasta que llegué al metro...
Entro a la estación Sol, compró el billete y mientras bajo las escaleras mecánicas oigo la voz de un ángel que me dice: "Joan, sana a la persona que está delante de ti". Mientras giro la cabeza hacia delante por mi cabeza pasan pensamientos a la velocidad de la luz: <<ya decía yo que estaba muy tranquilo, menudo momento para hacer sanaciones, a ver qué quieren ahora los ángelitos>>. Entonces veo un hombre alrededor de 45 años, con su mujer delante. Ambos son extranjeros, supongo que musulmanes por el velo que lleva la mujer en su cabeza.
Pregunto a los ángeles qué tan imporante es realizar la sanación (sí, soy un poco terco...), me dicen qué mucha, así que pido instrucciones: "Debes limpiar su aura, el estómago y segundo chakra, a la distancia, con mucha luz, concéntrate". No se hable más, cierro los ojos y empiezo...
Termino justo al mismo tiempo que llegamos al final de la escalera mecánica, mientras respiro aliviado, no me esperaba aquella sanación express. Pero mi tranquilidad no dura mucho, porque ¡otra escalera mecánica empieza! Sigo sanando hasta que me dicen basta desde arriba, y para ser honestos, empiezo a pensar que mi sanación no ha servido de nada. <<Los ángeles sabrán>>, y me encojo de hombros. Me adelanto a la pareja con paso rápido, porque me sentía como un guardia detrás de ellos, y noto que su paso es mucho más lento que el mío, así que ya no los volveré a ver más. Doy por cerrada esta experiencia, aunque demasiado pronto...
Al llegar al banco del andén me siento, esperando que llegue el vagón. Los últimos kilómetros en el tren de Madrid, pienso, hasta que una imagen zarandea mis reflexiones. Hay un hombre mirándome, asombrado, extrañado, y a la vez profundamente agradecido sin saber por qué. Es el extranjero, al lado su mujer. <<Vaya, la sanación parece que funcionó>>, pienso.
Parada Conde de Casal, ahí están mis maletas esperándo, bajo contento y presto a ir por ellas. El reencuentro con mi familia en México me espera. Cuando subo por las escaleras mecánicas siento una presencia detrás de mí, alguien me está sanando, tengo hasta ganas de llorar. ¿Quién será? Me giro y... Es el hombre extranjero. Parece que el favor se me ha devuelto, no sé si es él o su ángel protector el que me sana, pero qué importa, sólo siento que la vida siempre te devuelve lo que das, contra más alto vibres, más rápido...
Bonito fin de fiesta para la gira por España, donde he vivido momentos de gran emotividad, como el curso en Lorca, tres días después del terremoto que sacudió la ciudad. Aunque, un momento, al salir de la parada de Metro algo no encaja. No recuerdo que la salida fuera así... ¡Me he equivocado de parada! Voy corriendo al plano del metro colocado en la pared, mientras un escalofrío me recorre el cuerpo, si me desvié mucho de mi destino final quizás llegue tarde al aeropuerto. Estoy en Conde de Casal, cuando debería haber bajado en... ¡Mendéz Alvaro! Mmm, sólo me bajé una parada antes. Qué raro, no me suelo equivocar de parada y menos hoy, que he hecho ese trayecto varias veces y estaba ojo al parche.
Mientras trato de encontrar una explicación lógica y reclamo por tener que comprar otro billete de metro, una pensamiento fugaz ilumina mi mente, como la estrella de los Reyes Magos, si es que alguna vez existió, y si es que fue una estella. <<Me equivoqué de parada porque debía bajar en la misma que el hombre y la mujer extranjeros. Él debía sanarme para enseñar la lección del karma>>.
¡Uff! No sé a quién dar las gracias. Si a la vida, al hombre, a los ángeles o a mi alma. Quizás se las dé a todos juntos. GRACIAS POR HACER QUE LA EXISTENCIA SEA TAN MARAVILLOSA. Hasta la próxima aventura...

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