
Lo reconozco, soy un apasionado de la historia, y las películas de época. Romanos, griegos, medievales, no me importa el año sólo el escenario. Así que de nuevo fui a contemplar un film de estas características: Percy Jackson.
Hace media hora que terminó y todavía sigo con la misma cara. No sé si reír, llorar, o ir a que me devuelvan el dinero. ¿Cómo se pude matar a Medusa mientras observa un Iphone? ¿Cómo pretenden que nos traguemos unas zapatillas "Converse" que son utilizadas por Hermes para dar mensajes a los dioses? Dioses del olimpo, jamás en mi vida había visto una película con semejante aberración visual. E histórica, porque según la mitolgía que tanto gusta nombrar a los protagonistas, Medusa cría malvas desde que Perseo la rebanara en pedacitos.
Pero eso no es lo peor (sí, hay mas), resulta que la entrada al Olimpo de los dioses está... ¡en el Empire State de New York! jajajaja, mamma mía, puro y duro marketing estadounidense. Sólo ha faltado que descubrieran un tesoro guardado por los masones, que tampoco lo digo muy alto, porque habrá más entregas...
Ya no hablaré de los cortes chapuceros entre toma y toma; o los efectos especiales propios de mi Cinexin del pato Donald; ni de cómo viajan en cuestión de horas sobre diferentes ciudades alejadas en miles de kilómetros con una furgoneta para vender naranjas. No, porque todo es leve comparado con las zapatillas Converse para volar. Lo reconozco, me ha llegado al alma. Yo también quiero unas.
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